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'Revientan’ candidatos de la CNC elección por usos y costumbres en San Juan Mixtepec

Hugo Santos Flores / Jaqueline de la Cruz Zenteno
San Juan Mixtepec, Juxtlahuaca, Oax. -Tras suspenderse ayer la elección de presidente municipal, en una  jornada cuajada de irregularidades que el Instituto Estatal Electoral (IEE) avaló, con el argumento de que “el pueblo dispone; nosotros sólo coadyuvamos”), militantes de la CNC (organización campesina del Partido Revolucionario Institucional) decidieron poner fin a una discusión robando las urnas que contenían las credenciales de los electores que para entonces ya habían votado...

La discusión, en público, ante tres notarios —uno por cada candidato— y con personal de la Policía Preventiva del estado, “para evitar actos de violencia”, giraba en torno a qué hacer con las credenciales de los electores que ya habían votado, contenidas en tres urnas del IEE numeradas. La elección había sido suspendida.

Los candidatos Leonel Martínez Sánchez, de la Red Internacional de Indígenas Oaxaqueños (RIIO); Alberto Hernández Chávez, de la Confederación Nacional Campesina (CNC), y Patricia Martínez Bautista, también de la CNC, pero registrada como candidata independiente, no se ponían de acuerdo, y los tres notarios intentaban determinar qué consignar en el acta de hechos. Fue en ese momento cuando un sujeto se acercó al grupo y tomó sorpresivamente la urna número 1.

Con ella, rodeado de un grupo de hombres, se fue caminando hasta una explanada ubicada en la parte trasera de la iglesia; rompieron la urna, vaciaron las credenciales en un cesto para tortillas y se dirigieron a casa de uno de ellos.

En el lugar de la elección —el atrio de la iglesia— los candidatos, la gente del pueblo, los notarios, el personal del IEE y la policía, no sabían que hacer. Decidieron llevar las otras dos urnas al palacio municipal, donde contarían las credenciales contenidas en ellas. Ya en el palacio, la candidata Patricia Martínez tomó “su” urna —la número 3—, la rompió, extrajo las credenciales y se salió del lugar.

La urna 2, con las credenciales de quienes habían votado por el candidato de la RIIO, Leonel Martínez, quedó bajo resguardo del presidente municipal, Hilario Nicolás Ramos Salazar, para que sea él quien entregue las credenciales a las autoridades de las agencias y congregaciones —72 comunidades que integran el muncipio de San Juan Mixtepec— y éstas las entreguen a sus dueños.

“Los candidatos de la CNC deciden reventar la elección y, no conformes, roban las urnas, lo cual constituye un grave delito electoral”, dijo en entrevista el candidato de RIIO, Leonel Martínez Sánchez, cuyos simpatizantes habían depositado sus credenciales en la urna número 2. Este miércoles 21 el candidato irá a denunciar los hechos ante el Ministerio Público y el IEE en la ciudad de Oaxaca, donde ofrecerá una conferencia de prensa.

Jornada electoral
La elección empezó tarde, con cuatro horas de atraso. Estaba programada para las 7 de la mañana. En la entrada del atrio de la iglesia, donde estarían las urnas receptoras de votos, había electores esperando desde antes del amanecer. Cientos de habitantes de la localidad y de las 72 comunidades —de apenas 30 pobladores la más pequeña— se apretujaban en una callejuela que da acceso al atrio, cuando, poco antes del mediodía, comenzó por fin la ‘jornada’.

Las horas de espera, el cansancio, el hambre y los rayos del sol, que para entonces caía a plomo, a pesar de ser San Juan Mixtepec un lugar frío, hacía a la gente gritar. Pedían en su idioma, mixteco, que derribaran la reja. Los que estaban al frente la sacudían, pero no con la determinación de tirarla. Del otro lado, policías estatales armados con rifles sólo observaban.

Se había decidido que a partir de esa hora, 11 y media de la mañana, entraran los electores de cuatro en cuatro, pasaran a una mesa donde se verificaría que su credencial de elector correspondiera con la lista nominal del Instituto Estatal Electoral (IEE), y finalmente depositaran la identificación en una de las tres urnas, una por cada candidato, a saber, la número 1, del ‘candidato del pueblo’, Alberto Hernández Chávez, de la CNC (organización campesina del PRI); la número 2, de Leonel Martínez Sánchez, ‘el arquitecto’, de CRIIO, y la 3, de Patricia Martínez Bautista, ‘la licenciada Paty’, también de la CNC.

Así transcurrió la jornada hasta que, pasadas casi cuatro horas, “personas alcoholizadas reventaron la elección”. Gente identificada con el ‘candidato del pueblo’, Alberto Hernández, la suspendieron de facto. Eran las 3:15 de la tarde. Habían estado votando initerrumpidamente los ciudadanos, de cuatro en cuatro, desde las 11:30. Hasta entonces, parecía que sólo faltaba esperar que pasaran a votar los “tres mil a cuatro mil” electores con credencial, y conocer el resultado de la elección.

Según la apreciación de los reporteros presentes en el lugar, a quienes se permitió observar el transcurso de la jornada electoral, la mayoría de los hombres y mujeres que pasaban a dejar su credencial lo hacían en la urna 2, del ‘arquitecto’. Muchos, también, votaban por el ‘candidato del pueblo’ y casi nadie por ‘la licenciada’. Nuestro pronóstico para el cierre de la elección era: “Muy reñida, entre el de RIIO y el de la CNC”.

Irregularidades solapadas
Lo que observamos los reporteros fue una eleccción con irregularidades que el IEE dejó pasar, “porque esos fueron los criterios que acordaron los tres candidatos… esta es una elección organizada por el pueblo, en la que dispone el pueblo; nosotros sólo coadyuvamos”, explicó en entrevista el coordinador de Elecciones por Usos y Costumbres, del IEE, Miguel Ángel León, quien se encontraba en el lugar junto con el director de Capacitación del instituto, Filiberto Chávez.

Cuando los cuatro electores en turno trasponían la reja del atrio, primero mostraban su credencial en una mesa donde personal del IEE verificaba que el número de folio coincidiera con el registrado en la lista nominal. Después pasaban a otra área delimitada por lienzos de plástico a modo de paredes y cubierta con un toldo de colores mostaza y verde, que le daban aspecto de circo, donde habían sido colocadas las urnas. Hasta ahí todo era correcto.

Adentro imperaba el vicio. Los electores —la mayoría mujeres— entraban sin saber qué iba a pasar. Una persona las recibía y les señalaba las mesas con las urnas donde debían depositar su credencial. Les decían en castellano —en San Juan Mixtepec hablan mixteco, pero entienden el español—: “Ahí deje su credencial, en cualquiera de las urnas.” Algunos ya sabían que hacer: dejar su credencial en la urna 2, o en la 1… casi nadie en la 3. Otros metían la credencial —literalmente— en cualquiera de las dos primeras.

Cuando el elector entraba, lo primero que veía era una mesa con una señora y dos señores, los notarios. A la izquierda, gente sentada, observadores y periodistas; y atrás de ellos, de pie, ocho o nueve policías armados con rifles. A la derecha, tres mesas con las urnas. Primero la ‘1’, con un cartel de la campaña del ‘candidato del pueblo’, Alberto Hernández Chávez, amarrado con mecate de plástico amarillo a una estructura metálica que le servía como soporte y marco; la ‘2’, enmedio, con un cartel de la campaña del candidato de la RIIO, Leonel Martínez Sánchez, montado sobre un gran panel de madera, y al último la ‘3’, con un cartel de la campaña de Patricia Martínez Bautista, candidata “independiente”, colgado con alambres.

Cada urna mostraba al frente el número que le habían asignado “por un sorteo en el que estuvieron de acuerdo los tres candidatos”, explicó el coordinador de Elecciones por Usos y Costumbres del IEE. Las urnas eran como las que todo mundo conoce: cajas cerradas, con una ranura arriba, que se usan en todas las elecciones. Pero en San Juan Mixtepec no las conocían, porque la forma tradicional de votar es levantando la mano.

Desde que los votantes entraban al “circo de la elección” (como irónizó un reportero), alguien les indicaba dónde votar. La gente sonreía desoncertada. Los notarios les gritaban: “¡Ahí, señora en el hoyito! ¡Deposite su credencial en la urna de su candidato!, ¡en la urna, en el hoyito…!, ¡mira la foto, hija, ahí en la cara que más te guste… en el candidato de tu elección, en el hoyito…!

Pero ocurría también que entraban dos o tres o cuatro electores juntos. Alguno de ellos ya sabía qué hacer, o entendía pronto las instrucciones de los notarios. Iba a la urna 2, o a la 1, y metía su credencial en el ‘hoyito’. Los otros lo seguían y hacían lo mismo. Metían su credencial en la misma urna que el primero. A veces, era un elector quien indicaba a los otros (como traduciéndoles las instrucciones de los notarios) en qué urna meter su credencial.

Otros electores se guiaban por el número de la urna. Nadie veía las caras de los candidatos. Se fijaban en el número y dejaban su credencial en la urna que ya antes les habían indicado: la 2, o la 1… ninguno en la 3, que además quedaba al último, al fondo del improvisado habitáculo. Éstos no necesitaban instrucciones; al entrar identificaban el lugar de las urnas, buscaban el número que les habían indicado y salían. Mostraban seguridad y desenfado. Algunos bromeaban con los notarios.

Al salir, a cada elector le aplicaban tinta en el dedo pulgar, tinta indeleble, reglamentaria, para que no pudiera volver a votar.

Los notarios, acalorados, impacientes, gritaban. No explicaban con amabilidad; vociferaban. ¡Ahí, m’hija, ahí en el hoyito. Deja tu credencial…! ¡Esa señora no ha votado, no dejó su credencial, no le pongan tinta indeleble…! ¡Por acá es la salida, señora! ¡Señor, en el hoyito de su candidato, en el hoyito, en la urna que usted guste…! O, de plano: “… ¡en cualquiera de las urnas, en cualquiera…!”

Este reportero vio que hubo gente que depositó otra credencial, no la del IFE; también, una mujer joven que entró con su mamá, le indicó dónde debía votar, depositó dos credenciales (se entiende que una de ella y otra de la mamá), y depués la señora grande puso una tercera credencial, las tres en la misma urna. Los notarios, desde su mesa, se dedicaban a gritar, y los observadores comentaban divertidos los incidentes, comían tacos y bebían refrescos.

Al lado de las mesas donde estaban las urnas, había algunas personas que observaban (se aclaró que no vigilaban; sólo miraban) la elección. Alguien entró a regañarlos, al igual que a los notarios, porque supuestamente estaban induciendo a los electores. Les pidieron que se movieran atrás y observaran a distancia.

Un imprevisto más, que eventualmente constituyó una irregularidad que llevaría a invalidar la elección: los notarios gritaban en español, con tono impaciente, “¡ahí… ahí… ahí…!” Los electores, tímidos, intimidados aún más por el grito en un idioma ajeno y el rostro de un señor gritón enojado, entendían “ahí: aquí en esta urna junto a la que estoy parado” (que podía ser la 1 o la 2, porque eran las más cercanas a la entrada. ‘Ahí’ dejaban su credencial y se salían, tal vez un poco avengonzados.

Y un hecho grave, que más tarde la candidata Patricia Martínez señaló: al no haber privacidad en el acto de votar, porque era visible por cuál candidato o por qué número específico votaba cada elector, motivó que nadie votara por ‘la licenciada’ (aclaro: “nadie” es la apreciación de este reportero; otros periodistas que entraron antes dicen que sí hubo votos para la candidata ‘independiente’). Patricia Martínez asegura que la gente fue intimidada por “los otros candidatos” para que no votaran por ella. Al no haber privacidad en el acto de votar, los electores obedecieron la supuesta orden y nadie votó por ella.

Sobre todas estas irregularidades, el coordinador de Elecciones por Usos y Costumbres del IEE, Miguel Ángel León, explicó al reportero: “Fueron acuerdos tomados y firmados en una minuta… El IEE no organiza esta elección, sólo coadyuva…”

Usos y costumbres
San Juan Mixtepec es uno de los 418 —de un total de 570— municipios oaxaqueños que eligen a sus autoridades por ‘usos y costumbres’, en las que no intervienen partidos políticos ni el Instituto Estatal Electoral (IEE), sino vecinos conocidos de la comunidad, por quienes los ciudadanos votan en forma directa, a menudo en asambleas donde la gente levanta la mano, se cuentan los votos y ahí mismo se decide quién será el próximo presidente municipal.

Así eran las elecciones hasta hace tres años, cuando, por el tamaño del municipio, la cantidad de comunidades (72 en total, entre agencias municipales, agencias de policía, rancherías y congregaciones) y el número de votantes (de tres mil a cuatro mil, entre casi 12 mil pobladores), se decidió que se usaran urnas para depositar boletas con los rostros impresos de los candidatos. Esa vez ganó Hilario Nicolás Ramos Salazar, candidato de la Red Internacional de Indígenas Oaxaqueños (RIIO).

Este domingo 18 de noviembre, la elección incorporó una nueva modalidad: el uso de urnas donde depositar no boletas, sino las credenciales de elector de los votantes. Cada credencial depositada sería un voto; elector sin credencial no podría votar. Transparencia garantizada. Para que no hubiera la posibilidad de usar credenciales falsas, o de personas fallecidas, o de paisanos ausentes —San Juan Mixtepec es un municipio de la Mixteca oaxaqueña, región que por su pobreza expulsa a sus hombres jóvenes a buscar ocupación en el Norte y en Estados Unidos—, comisionados nombrados por los tres candidatos, y personal del IEE, verificarían que cada credencial fuera efectivamente la de su portador, y que el folio del documento correspondiera al registrado en la lista nominal de electores. Transparencia —otra vez— a toda prueba.

Además, los candidatos y el ayuntamiento acordaron una serie de ‘criterios’ que se consignaron en una minuta firmada ante el IEE el pasado 15 de octubre, en la que se convino:

-La elección se llevaría a cabo el domingo 18 de noviembre, a partir de las 7:00 horas y hasta que terminara de votar la gente.
-Contenderían tres candidatos: Alberto Hernández Chávez, de la Confederación Nacional Campesina (CNC); Leonel Martínez Sánchez, de la Red Internacional de Indígenas Oaxaqueños (RIIO), y Patricia Martínez Bautista, también de la CNC, pero registrada como candidata independiente.
-El voto sería libre y secreto (?).
-Se usarían tres urnas —una por candidato— en las que los ciudadanos depositarían su credencial de elector, una vez cotejada con la lista nominal, a modo de voto efectivo.
-Las urnas estarían colocadas en forma contigua, identificadas cada una con el rostro de uno de los candidatos.
-Los votantes deberían cotejar su credencial contra la lista nominal, y después depositarla en alguna de las urnas. Las credenciales serían devueltas después de la elección, “por la autoridad municipal”, a sus dueños.
-Durante la jornada electoral habría un notario público por cada uno de los candidatos.
-Habría tres comisionados por cada candidato.
-Estaría presente personal del IEE.
-Habría apoyo de la Policía Preventiva del estado, para garantizar el orden.
-Habría observadores electorales.
-Se invitaría a los periodistas.

Más tarde se acordó —y así lo asumió el IEE, por ser un convenio entre los tres candidatos— que las urnas fueran numeradas y ostentaran visiblemente el número asignado. Mediante un sorteo, en el que los tres candidatos estuvieron de acuerdo, se decidió que la urna 1 se colocara al frente de un cartel con el rostro de Alberto Chávez; después, la número 2, frente a la ‘cara’ de Leonel Martínez, y al final, al fondo, la urna 3 frente al cartel de Patricia Martínez.

Este último acuerdo, tomado en forma extemporánea y que parecía un ‘vicio’ en el proceso electoral, fue explicado así por el coordinador de Elecciones por Usos y Costumbres del IEE, Miguel Ángel León: “No es una situación anómala; sí curiosa. Fue un acuerdo entre los candidatos y así se decidió por sorteo, en lo que el instituto no tuvo nada que ver. Realmente no tiene sentido que las urnas estén identificadas con un número, pero ese fue el acuerdo.

—Puede ser una forma de inducción del voto: si a los electores se les hubiera dado antes la instrucción de votar por un número —cuestionó el reportero.

—Podría verse así —concedió el funcionario—. Incluso podría ser que la gente asociara el número 1 con la mejor opción, y el 3 con la peor. Pero fue un acuerdo de quienes organizaron esta elección, que es de usos y costumbres, en la que el pueblo organiza, ellos disponen; el instituto sólo es coadyuvante.

Al lugar llegaron cientos de votantes: de tres mil a cuatro mil, según el presidente municipal, Hilario Ramos Salazar. Hombres y mujeres reclamaban su turno para pasar a votar. En la entrada del atrio de la iglesia se agolpaban. El representante del IEE explicó la efervescencia:

—Para ellos es una obligación muy importante: van a elegir su autoridad para los próximos tres años. No es cualquier acontecimiento. Realmente es dejar cualquier otra cosa que hacer —incluso no hubo misa dominical por la mañana— para venir a votar. Es muy poco el abstencionismo. Casi puede decirse que los únicos que no votan son los ciudadanos en el extranjero, los emigrantes…

La diferencia de mil electores, entre los tres mil a cuatro mil de los que habla el presidente municipal, se explica por la cantidad de hombres con credencial de elector, que se encuentran en Estados Unidos. Del mismo modo, la imprecisión en el número de habitantes del municipio, de ocho mil a 12 mil en la cabecera y las 72 comunidades, responde a que “muchos de ellos no viven aquí”.

San Juan Mixtepec es una comunidad de emigrantes. Ubicada en una zona alta de la Mixteca, en el distrito de Juxtlahuaca, entre Juxtlahuaca y Tlaxiaco. Sobrevive en la pobreza, de lo que producen sus habitantes y lo que envían sus paisanos desde el extranjero. “Mucho de lo que ven ustedes aquí —explica el presidente Hilario Ramos— se ha hecho con dinero de las ‘remesas’ desde Estados Unidos…”

La gente produce principalmente maíz y frijol —componentes básicos de la dieta de la comunidad—, además de algunas frutas y legumbres. Es un sistema de autoconsumo. El lugar es frío, aunque no tanto en la cabecera como en algunas comunidades situadas en las partes más altas; y la tierra, pobre Las familias dependen prácticamente de lo que envían sus familiares emigrados. No se puede decir que vivan de lo que producen, sino porque es de ahí de donde se alimentan, explica el presidente municipal.

La Red Internacional de Indígenas Oaxaqueños (RIIO) es primero social y luego política. Se formó por emigrantes mixtecos que tenían que vivir entre el pueblo y el exilio, acostumbrados a ir y venir del Norte, simpre en pos del dólar, clave de la supervivencia. De ahí el fuerte arraigo de esta organización en San Juan Mixtepec, donde circulan decenas de caminonetas viejas con placas de Estados Unidos.

“RIIO pervirtió la elección —sostuvo en entrevista la abogada cenecista Patricia Martínez—. No respetó el acuerdo del voto libre y secreto. No es libre, porque amenazaron a nuestra gente para que no votaran por mí; ni secreto, porque la gente está votando a la vista de todos.”

Por su parte, los otros dos candidatos acusaron a la candidata “independiente” de tratar de “reventar” la elección (antes de que alguien más la ‘reventara’), y le auguraron el fracaso electoral “porque no tiene arraigo; viene de Juxtlahuaca; no tiene gente. Y también se acusaron entre ellos de usar credenciales falsas, de tener en su poder credenciales de los electores y de haber ‘reventado’, finalmente, la elección, que se constituyó en el gran fracaso de un experimento para modernizar las elecciones por usos y costumbres.

http://noticiasdeoaxaca.blogspot.com/2007/11/revientan-candidatos-de-la-cnc-eleccin.html
 

 

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